ESE EMIGRANTE ANÓNIMO

 

Ante el lamentable evento de los llamados manteros en el barrio de Lavapiés de Madrid, solo deseo expresar una chispa de comprensión.

La propia denominación de manteros ya me parece triste. Evoca todo el drama, toda la angustia que rodea la situación de los emigrantes que no tienen más remedio que participar de la tal actividad…

El conflicto no lo provocan ellos. La responsabilidad viene de mucho más arriba.

Ahí va mi comentario…, deseando que llegue a alguien…

ESE EMIGRANTE ANÓNIMO

Allá en su tierra habrá visto
el Sol desperezarse
al surgir entre montañas
y correr jugueteando
en las cálidas mañanas,
sonrojándole la cara
con la pasión de su beso.

Sin duda que habrá vivido
interminables lluvias,
soportadas con paciencia
con el deseo de lavar penurias
queriendo empezar de nuevo,
en la lucha y el riesgo,
abrazado a la esperanza.

Sabrá de gentes,
de vidas plenas de ideas,
 nutridas de deseos,
de ilusiones y errores,
de intentos y de quimeras,
como las que él lleva
tan prendidas a su carne

Tal vez habrá visto tanto
como lo que aquí, por azar,
pueda continuar viendo,
pues sabe que sus anhelos
le mantienen por milagro,
entrelazando esperanzas
con inquietudes y con ruegos.

Casi todo se le opone:
el impacto del momento,
la sorpresa del lugar
sin apoyos de su clan,
sin amigos, sin familia,
sumergido en las dudas
sin saber en quién confiar.

Teme lo distinto de su etnia
o lo extraño del ambiente,
quizás el tremendo ruido
o, tal vez, esté necesitado
de protección y de aliento
o del calor de unos ojos
que antes veía a diario…

No sé qué es lo que susurra
en los peores momentos
en que le escupen los hados,
pues, queriendo ser sincero,
sólo sé cómo se dice
novia, hermana o madre
en idiomas muy contados…