¿UN MENSAJE DE AMOR o

BUEN ROLLETE NAVIDEÑO?

 

Manifestarse en los asuntos metafísicos, fácil, no es fácil… Pero esta Navidad siento el interés de hacerlo. Una vez más recurro a las definiciones de la Real Academia Española. Pero en este caso es porque me interesa matizar la palabra amor.

La Real Academia de la Lengua Española dice:

AMOR.- Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo: suprimo el algo.
AMAR.- Tener amor a alguien o algo: paso del algo.

Se me antoja que la RAE quiere categorizar y normalizar la palabra para que no nos dé vergüenza el uso que hemos hecho de ella en lo tocante a la Navidad.

Amar es dar. Sin duda, también es darse. ¿Darse? Sí, darse uno mismo por completo. Dar la vida si se hace necesario. Y esto es lo que narra la tradición histórica de los cristos que ha habido.

La Navidad recuerda uno de esos cristos, el Cristo –con mayúsculas- de los cristianos. Cristo, mesías, ungido, escogido… Siempre según la tradición, ‘escogido por Dios para darse por completo para el bien de la Humanidad’, para el bien de los hombres…

Y este Cristo fue el que vino para cumplir el concepto que expresa la palabra en cuestión, de la forma más precisa y pura posible… Resulta incomprensible para la razón, tal vez, pero la dádiva consciente de su vida por la Humanidad, lo dice todo…

Sé que hubo otros sinceros cristos que, de alguna manera, también dieron sus vidas por la incipiente humanidad -una humanidad que cada día vamos degradando más, en lo físico y en lo moral-, lo sé. Pero la proporción es demasiado denigrantemente pequeña como para que podamos dejar de llorar y quejarnos…

Él, el Cristo, no tenía que ver nada con el pueblo que le albergaba, ni con los demás pueblos históricos, ni con nosotros ni con absolutamente nadie… Según la tradición, vino a redimir una culpa… Solo por este motivo tuvo que ver con su pueblo y con todos los pueblos de la Tierra…

Mensaje de amor, de amor… y de paz

Los funcionarios -¿los que hacen funcionar a los países?- ¿realizan sus trabajos con amor? Quiero creer que sí… Pero tengo la impresión de que, si introdujese en una caja funcionarios y voluntarios, al meter la mano para sacar a alguien con más amor en sus deseos y sus acciones…, sacaría voluntario casi seguro.
No es que crea que los políticos y demás funcionarios no sean capaces de obrar con amor, de hacer su trabajo con amor, me guardaría bien, pero… ¡yo qué sé!

Lo que sí sé es que me asusta la diferencia existente entre el amor que Cristo vino a esparcir por la Tierra para que halláramos la paz y el amor que somos capaces de escatimar al que más lo necesita. Cada día olvidamos y, lo que es peor, soslayamos las necesidades de los demás…
No me queda más remedio que mirar una y otra vez la imagen que os presento para intentar sacudirme las sensaciones que me embargan por mis inercias, mi pasividad y mi desconcierto e intentar comprender algo de todo esto…

Habrá quien piense que me ataca el pesimismo. Se equivocará. Solo intento ahondar en el auténtico sentido de estas fiestas para no olvidarlo y poder convertir todo este asunto en una auténtica Fiesta digna de celebrarse