<<~ RECREACIÓN DEL FAMOSO BIG BANG

TODAVÍA SE PERCIBE EL SONIDO DEL BIG BANG

 

El famoso Big-Bang fue el inicio de todo cuanto conocemos de nuestro Universo, fue el disparo de salida de la carrera de la existencia de energía, materia, espacio y tiempo que conocemos en la Tierra.

La hipótesis del Big-Bang la formuló en 1927 el sacerdote y astrofísico belga George Lemaître (1894-1966).

Como ocurre con muchas cuestiones del progreso de la ciencia, esta teoría no se tuvo en cuenta hasta el año 1930. El propio Einstein no la aceptó hasta varios años después.

 

                                          Del Equipo de Ciencias de la NASA
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                                                              Lleva  haciéndolo alrededor de 13.700 millones de años.

 

El Big-Bang

Constituyó un cambio brusco en la situación del Universo. Las leyes de la física conformaron el mundo que conocemos. Si esas leyes hubiesen sido otras, este mundo, sin duda alguna, sería otro.

Por supuesto, también podemos preguntarnos si fueron las leyes las que surgieron por la dinámica de lo que sucedía. Por simple lógica, parece razonable que antes fuese la gallina que el huevo. Lo real es que… sucedió, y a nosotros nos correspondió desentrañar esas leyes.

Para la coordenada temporal del desarrollo del Universo, se han calculado cerca de 13.700 millones de años (los científicos siempre prefieren acotar las cifras para que sean más ‘precisas’, y aquí tendríamos que ‘concretar’ la cifra anterior en 13.700 +/- 200 millones de años).

En la recreación del Big-Bang, podemos observar cómo se expande el conjunto del Universo a medida que el tiempo avanza en el camino que emprendió. Las galaxias empezaron a formarse a los 600 millones de años a partir de esta singularidad.

La expansión que afecta al conjunto del Universo, revela la constante dinámica de las galaxias, que se alejan unas de otras con aceleración creciente, no así las estrellas que las forman, que permanecen en sus lugares.

La luz del Sol emplea aproximadamente ocho minutos en llegar a la Tierra: como la velocidad de la luz es una constante universal (aprox. 300.000 km/seg), es la manera que tenemos a nuestro alcance para constatar la invariabilidad de las distancias dentro de nuestro sistema solar.

 

Ya os avisé de que echaría mano de las matemáticas apenas tuviese ocasión. Aunque de manera indirecta, acabo de hacerlo. ¿Motivo?,  la pasión que siento por las cuestiones físicas de la existencia de las cosas, y la fundamental creo que es el origen de nuestro propio Universo, ¿no?

Por ello, quisiera continuar con lo empezado e ir relatando lo apasionante del origen de este tinglado cósmico, porque todos entendemos que hubiese una energía concentrada, que reventase en una colosal explosión y, a partir de ahí, empezara a contarse el tiempo en que la masa que apareció en el Cosmos fue –y va– ocupando, de manera inexorable, el espacio ‘infinito’…

Y esta es la cuestión: la enorme masa que apareció en el Cosmos