TODOS NECESITAMOS ALGÚN DIOS-La reencarnación

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           La reencarnación

 

¿Por qué apareció este universo? Esta pregunta sí tiene sentido. La respuesta es clara y sencilla: ¡¡ni idea!! Pero esto me aparta de mi objetivo…

Por supuesto, nunca podré negar la existencia de un todo que da coherencia a las partes, como es el universo completo. Su fondo es la energía inextinguible que se inició un día y no tiene la menor intención de cesar: transformarse sí, pero cesar no

La energía acumulada de las almas de los que murieron, la energía de todas y cada una de esas almas. Esto es lo que nos proporciona la esperanza de que este mundo tenga un sentido. La esperanza  de que en algún momento comprenderemos –o ya no nos hará falta comprender–, porque seremos parte de la incógnita, del misterio…

Es el momento de retomar la afirmación del inicio de este artículo: 

No creer en la reencarnación, no significa creer que aquí se acaba todo…’

Savia nueva’, dice la sentencia, y creo que en ella se encierra un concepto que me aparta de la idea de la reencarnación. Somos humanos dotados de gusanillo, dotados de libre albedrío, dotados del poder de crear humanos con gusanillo… Eso somos.

Retornar, no. ‘Savia nueva’, sí…

Es cierto, ¿y los humanos perversos? Aquellos que aplastaron a cuantos pudieron y enseñaron a otros a aplastar a tantos como pudiesen.

Es el clamor de todos, puros gusanillos vivos y energías puras de los muertos. Sin duda, todos piden que sean restablecidas las energías truncadas de los que no supieron engrandecer sus propias almas durante sus vidas… Todos a una para lograr restablecer la comunidad de almas puras. Para cerrar el círculo de la energía que no se destruye, restableciendo la energía pura que dio lugar a la existencia del universo… Creo que esta es la explicación: participar todos, vivos y muertos, en el restablecimiento de aquella energía pura. O sea, aquella energía… espiritual, ¡por qué no decirlo así!

EL INFINITO CÍRCULO DE ENERGÍA

Sin duda,  media ese clamor, esa unión y esa plegaria, dirigidos a un Creador primigenio que daría sentido a todo este tinglado. Porque si no fuese así, todo este tinglado no tendría ningún sentido, ni el de su existencia ni el de su destino…

Solo resta creer en esa unión de almas y laborar y colaborar para ser lo más felices posible

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